Banda marcial juvenil, un proceso de perseverancia que se convierte en el atractivo de las festividades locales Featured

Banda marcial juvenil, un proceso de perseverancia que se convierte en el atractivo de las festividades locales

Uno de los procesos culturales más importantes con que cuenta el municipio de Granada es la banda marcial juvenil, que con sus elegantes atuendos e instrumentos amenizan las diferentes festividades que se celebran en la localidad, especialmente religiosas.

“La gente cuando ve la banda y sobre todo los niños, siempre tienen como un anhelo hacer parte de la banda”, cuenta Jeison Giraldo, quien hizo parte del proceso hacia el año 2011.

Según Néstor Giraldo, actual coordinador, “la banda tiene alrededor de 38 años de existir de acuerdo a algo que hicimos de memoria del proceso y de historia”.

“Yo era uno de los más pequeños de la banda y había unos muchachos que llevaban sus 5 o 6 años en la banda y eran muy tesos, pero siempre era la disciplina. Recuerdo unos solazos los verracos allá en la escuela de abajo y el profesor nos paraba ahí solamente a contarnos historias” expresa Jeison.

Después de haber sido coordinada por Rosa Eva y Carmen Tamayo, cuando el grupo contaba con alrededor de 60 jóvenes, la banda pasó por un período de dificultades en el que no se lograba darle estabilidad al proceso y proyectarlo, pues hubo constantes cambios en la coordinación y los jóvenes no permanecían en el proceso.

“Creo que incluso hubo varias Fiestas del Señor de los Milagros, Fiestas de la Virgen del Carmen en las que la banda no se presentó, solo la organizaban para poder salir en Semana Santa y era bastante complicado porque el deterioro de la banda, de los uniformes y el instrumental era bastante”, relata Néstor.

En 2012 aproximadamente, el joven Néstor Giraldo empezó a hacer parte de la banda y más adelante pasó a ser el coordinador. Él, con apoyo de un comité pro bandas que se creó en Granada, además de varias personas e instituciones del municipio se dio a la tarea de cambiarle el rumbo y consolidar el proceso músico - marcial.

Néstor manifiesta: “yo no conocía del tema, no soy músico de profesión, aquí aprendimos empíricamente. Comencé a conectarme en ese tiempo con Didier Giraldo Hernández, con los muchachos de la casa de la cultura, a aprender de música, a aprender todas las notas musicales, a saber llevar armónicos en las cornetas y ahí se comenzó el proceso de disciplina, de orden…”

Al respecto, Jeison relata que “la gente a veces cree que la banda es solamente ir a tocar y ya, que uno puede mirar pa’ cualquier lado, que vi a mi mamá por allá, que tal cosa, pero no… Era el tema del compromiso de los muchachos de ir cada ocho días a los ensayos, a reuniones, que se preocupaban”.

 “Don Víctor Hernández comenzó a buscar unas fuerzas desde acá del municipio como parroquia, cooperativas, administración. Yo en ese tiempo entré como integrante de la banda, tocaba instrumental ahí y desde ahí comenzó el comité pro bandas donde se fue fortaleciendo y se fue manejando la banda juvenil y a los dos años comenzamos también con la banda infantil”, cuenta Néstor.

Una de las primeras tareas de la nueva coordinación y del comité pro bandas, fue la de recuperar los instrumentos con que contaban y darle un nuevo aspecto a la presentación de la banda.

La tarea de Néstor empezó por realizar un inventario y conocer la disposición de los jóvenes a comprometerse con la banda. “Se comienza a llevar un proceso de saber qué se tiene, de saber qué se debe mejorar y en el momento tenemos un instrumental de alrededor de 35 instrumentos recuperados, sonando bien. Aparte de eso se logró algo que nunca se había hecho: la banda llevaba 25 años con el uniforme verde y blanco y la idea era cambiarlo. Ese cambio nos costó 12 millones de pesos”.  

Además, hace parte de la corporación antioqueña de bandas en la que participan de diferentes procesos formativos desde hace alrededor de 7 años.

Como un parroquiano más, Jeison ve hoy un crecimiento y fortalecimiento del proceso, “veo una banda muy bien conformada, unos muchachos que le ponen las ganas, que de a poco se han ido integrando y se van adaptando a la actualidad de lo que van siendo las bandas en el oriente antioqueño, que los buscan de otras partes, eso quiere decir que ya va cogiendo como un estatus, que la banda va siendo reconocida”.

Hoy la banda es nuevamente uno de los atractivos de los que pueden disfrutar los granadinos en festividades como la semana santa, fiestas en honor a los diferentes santos, etc.

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