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Las necesidades educativas, un tema que nos compete

La Ley 1098 - Código de Infancia y Adolescencia de nuestro país afirma que la protección, la atención y el cuidado de los niños y jóvenes es corresponsabilidad del Estado, la familia y la sociedad,  esta corresponsabilidad es necesaria,  principalmente,  en situaciones como las que viven los niños con necesidades educativas especiales en nuestro municipio.

Las necesidades educativas son todos aquellos aspectos que requiere un estudiante para lograr un adecuado aprendizaje en el proceso de educación, esta categoría de necesidades educativas se manifiesta porque son transitorias; diferente a las necesidades educativas especiales que son aquellas necesidades que  se presenta de forma permanente en todo el ciclo educativo y  se enfoca en dos ramas: la discapacidad o los talentos excepcionales. Cada una de estas ramas, tiene sus apartes, por ejemplo la discapacidad puede ser: física, sensorial y/o cognitiva; por otro lado, los talentos excepcionales pueden ser generales, es decir,  un estudiante que sea excelente en todas las ramas del conocimiento,  o específico cuando es excelente en un área de conocimiento o  habilidad.

Leidy Milena Quintero relata el caso de su hijo Sebastián “Él desde pequeño ha sido más atrasadito que los demás niños de su edad,  su crecimiento ha sido lento; apenas al año empezó a gatear y a los dos años aprendió a caminar. En la guardería se notó más su dificultad porque empezó a ser agresivo, no se podía quedar quieto, no hacía caso”.

Los niños con necesidades educativas requieren un mayor acompañamiento en su edad escolar, debido a que su forma de aprendizaje es diferente a la del promedio. En el caso de nuestro municipio, en este momento,  la dificultad radica en que la mayoría de los niños o jóvenes que tiene alguna necesidad educativa no cuentan con las garantías  necesarias para cumplir adecuadamente su ciclo educativo. Tres temas deben alinearse para garantizar este propósito, un pertinente sistema educativo, un adecuado sistema de salud y apoyo familiar.

Hay que tener presente que en Colombia hasta el año 2004 existían aulas de apoyo  para las personas con necesidades diferentes, pero a partir de ese año se empieza a hablar de inclusión social, que quiere decir que todos los niños,  con necesidades educativas o no, deben estar juntos en un mismo aula; lo que plantea una serie de cambios a nivel educativo donde las instituciones cuenten con condiciones idóneas para atender esta población. Esos cambios deben incluir: infraestructura, capacitación a docentes y nuevos modelos pedagógicos de enseñanza y evaluación.

En el caso de la Institución Educativa Jorge Alberto Gómez Gómez de nuestro municipio se viene trabajando en esos ítems pero aún falta. Por ejemplo, se cuenta con una docente de apoyo, quien primeramente hace una valoración de los estudiantes con necesidades educativas y posteriormente junto a la orientadora escolar y al docente encargado,  crean el Plan Individual de Ajuste Razonable (PIAR) que busca conocer la información del niño o joven con necesidades educativas y a partir de ello, plantear la ruta de atención desde el aula de clase para que el estudiante reciba educación de calidad.  En este aspecto,  el docente tiene un papel central, pues su clase debe dictarse de tal forma que un niño con necesidad educativa pueda participar de esta, sin sentirse excluido. Según la educadora de la Universidad de Antioquia, Flor Enid Macías: “El educador es un elemento central en el proceso de la integración escolar: si no se capacita, si no tiene actitud favorable, voluntad y motivación, cada proceso fracasará; además, requiere apoyo de  un equipo multifuncional calificado y participación de la familia en dicho equipo para estar al tanto de cuánto se le puede exigir al niño y cómo se puede apoyar.”

Es claro que el docente se capacita en un saber específico y puede no tener las herramientas metodológicas necesarias, pero debe buscar apoyo en los grupos PIAR para este proceso. Se debe resaltar que para  que la Institución Educativa Jorge Alberto Gómez Gómez pueda hacer la ruta de atención pertinente con estos niños, ellos deben estar registrados en el Sistema Integrado de Matrícula (Simat), actualmente en el Simat hay registrados 170 niños con diagnóstico de necesidad educativa, pero en realidad la cifra es mayor, solo que los demás niños no cuentan con el diagnóstico requerido. 

En este punto,  es donde las condiciones del  sistema de salud también influyen en este entramado. Sucede que los docentes reportan un niño o joven con dificultades para el aprendizaje, es evaluado por la orientadora escolar quien lo remite al médico general para que solicite consulta con un médico especialista,  que puede ser pediatra, neurólogo o neuropsicólogo quienes pueden dar un diagnóstico y la ruta médica a seguir. El inconveniente es que en muchos casos la EPS no autoriza las citas con estos especialistas.

 “Yo recibí desde 2015 una carta de la psicóloga del Centro de Desarrollo Infantil donde me remitía al niño al médico general para iniciar trámites y diagnosticar el niño, pero realmente ha sido muy lento el proceso apenas el 28 de febrero de 2017 se  tuvo la primera cita con el psiquiatra infantil  quien le envío terapias ocupacionales, fonoaudiología del lenguaje y tratamiento con psicóloga. Hasta el momento me han dado indicios de algún diagnóstico;  posiblemente Sebastián tiene trastorno de la conducta e  hiperkinesia,  pero hasta el momento no se sabe lo que realmente tiene,  porque falta todo el proceso médico” cuenta Leidy Milena Quintero madre de Sebastián Pineda. Como en el caso de Sebastian, muchos niños de nuestro municipio están a la espera de citas médicas, según la Personería Municipal  ocho menores de nuestro municipio tienen tutela a la EPS para que les autorice las citas.

Si el niño no cuenta con la atención médica requerida, evidenciamos  dos grandes dificultades, por un lado no  va a tener un tratamiento médico según sus condiciones,  por lo que su salud podría deteriorarse y por otro lado, sin diagnóstico no cuenta con las garantías para que en la institución educativa sea atendido según su necesidad. En otros casos, el niño puede tener el diagnóstico,  pero el tratamiento a seguir y los medicamentos son muy costosos por lo que la familia no tiene como hacer el proceso médico; como es el caso del niño Santiago Idárraga Hernández  de cinco años.

“Es un niño muy hiperactivo, un poco agresivo pelea con los niños, se trepa en los muros y todo eso asustó a las profesoras,  quienes lo mandaron para el psicólogo,  después al médico general  quien lo remitió al  pediatra; ya el pediatra nos dijo que debíamos llevarlo a unas terapias ocupacionales y donde el psiquiatra; con mucho esfuerzo le hicimos 20 terapias ocupacionales en Rionegro y lo llevamos a la cita con el psiquiatra en Medellín quien lo envío para el neuropsiquiatra,  pero ahí si nos ha quedado muy difícil, porque es día por medio en Medellín, entonces uno de bajos recursos no le da ni por el dinero ni por el tiempo” relata Edilma López bisabuela  quien está a cargo de Santiago 

Se requiere atención oportuna y de calidad en el área de la salud y claramente,  también,  un sistema educativo incluyente que busque acoplar al niño y acompañarlo.  Hacer un fortalecimiento a la institución educativa especialmente a los  docentes para que sean sensibles frente al tema  y  tengan  presente cuál es la necesidad del niño y no la del medio; a veces el currículo educativo les exige en los niveles escolares niños con determinadas aptitudes y capacidades, pero hay que tener presente que no todos los niños desarrollan las mismas capacidades, ni tienen la misma forma de aprendizaje. Por eso, la educación inclusiva le apunta a que cada niño aprenda desde su potencialidad y no desde su dificultad.

Otro aspecto fundamental que debe unirse en esta temática es el acompañamiento familiar, “En la casa es donde se le enseña al niño los valores, la familia es fundamental para descubrir las habilidades del niño, lo que le gusta y lo que no le gusta o las dificultades que tiene y así cuando entre a la escuela orientar ese aprendizaje” comenta Mary Cruz Giraldo Coordinadora del Programa de Inclusión Social en Granada.

Si la familia está acompañando al niño o joven, posibilita que sus condiciones de vida sean mejores,  pues la familia protege y acompaña en el proceso educativo, además, de que lucha para que sus  derechos no sean vulnerados.

Debe existir un equipo de trabajo entre la familia, la escuela y los entes institucionales y gubernamentales correspondientes para realmente cumplir con lo que decreta la Ley 1098 de un trabajo corresponsable, donde se brinde adecuada calidad de vida a los niños y jóvenes con necesidades educativas. Si usted no pertenece al Gobierno, no es docente y no tiene un conocido con alguna necesidad educativa, no se haga el de la vista gorda.  Usted, como miembro de esta comunidad tiene una tarea mayor y es la de  contar a otros sobre las necesidades educativas, así, todos conoceremos el tema, seremos más pacientes y no estigmatizaremos a quienes tienen una condición diferente en el proceso educativo y de relacionamiento social.

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