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Francisco Luis Jiménez: Padre del cooperativismo colombiano

30 Jul 2011
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Por: Dubian Fernando Giraldo Zuluaga

Francisco Luis Jiménez, nació en la vereda vahitos del municipio de Granada en el año 1902, rodeado de la paz campesina y del amor de su familia, hijo de Alejo Jiménez y Pastora Arcila; realizó sus estudios primarios en la escuela de varones de Granada y luego sus estudios secundarios en el colegio nacional San José de Marinilla, posteriormente pasó a la universidad de Antioquia de donde se graduó como doctor en derecho.

En Granada recibió la influencia directa del Padre Clemente Giraldo, -párroco de por más de 60 años- admiró la labor del santo padre de quien se declaró como su discípulo, al fallecer el sacerdote fue uno de los promotores de la causa de canonización del padre; en Granada aprendió sus primeros pasos solidarios “Desde muy pequeño, solía ocupar los domingos en actividades lejos de las travesuras propias de un chico de su edad. Y al lado de su abuela paterna, Joaquina Zuluaga a la que él considera, fue quien heredó sus valores sociales, entregaba dichos días, una taza de mazamorra con panela, a todos los campesinos que bajaban por el lugar, después de cumplir el sagrado deber de la misa, cada día comienzo de semana, como en realidad de verdad lo es el domingo. Así. Entre grano y grano, la semilla del cooperativismo se incrustaba a diario en su corazón” afirma Neftali Cano, periodista. 

Su tesis de grado sirvió de base para la elaboración de la primera ley cooperativa de colombia, que es la ley 134 de 1931, de ahí en adelante comenzó un trabajo dedicado de lleno al cooperativismo.

El cooperativismo nació en respuesta a la revolución industrial, al capitalismo feroz, poco a poco se empezó a tejer un movimiento que lo contrastaba, un modelo económico más humano. El sector solidario se caracteriza por repartir equitativamente todos beneficios sociales y bienes económicos entre los Asociados.

El mundo se ha debatido en grandes crisis; Francisco Luis Jiménez presenció entre muchas la gran crisis económica de 1930; él siempre encontró en el cooperativismo la respuesta “El trabajo produjo capital, sin embargo este lo dominó y valiéndose de la propiedad de los medios de producción de bienes y servicios, no lo hace propiamente para satisfacer las necesidades del hombre, sino para obtener una ganancia, una utilidad usurera y política que, quieran o no, ha dividido tanto a las naciones como a los hombres en unos que tienen mucho y otros que tienen poco, por lo que ha contribuído a que la pobreza sea más extensa y las necesidades menos posibles se ser solucionadas. No hay que olvidar que el cooperativismo nació precisamente como una protesta contra los abusos del capital, como una consigna: la defensa del consumidor, una misión: la dignidad del trabajo y la libertad del trabajador. …es necesario aprender del capitalismo, no propiamente para imitarlo, emularlo ni seguirlo en sus pasos; todo lo contrario, para poder vencerlo en su ideología, en sus pretendidos valores, situarlo en el campo del contrario.”

Desde 1930, comenzó para Francisco Luis Jiménez un gran trabajo para el surgimiento del sistema cooperativo Colombiano. Lideró la fundación de más de 200 cooperativas, entre las cuales se encuentra la Cooperativa de Oriente, la cooperativa de vivienda de Medellín, Cooperativa de cafeteros, seguros la equidad, cooperativa familiar, entre otros, también participó en la fundación de organismos cooperativos de segundo grado, para que agrupara a las cooperativas, es así que participó en la fundación ASCOOP Asociación Colombiana de Cooperativas, de la que fue presidente por espacio de 20 años; CONFECOOP (Confederación de Cooperativas de Colombia; , luchó por la integración del cooperativismo colombiano y americano, lideró y presidió por espacios de cinco años la OCA, Organización de Cooperativas de América,. 

Se presentó en escenarios colombianos y mundiales, donde izó la bandera de la cooperación y ayuda mutua; esparció la semilla del cooperativismo por donde anduvo, en respuesta a la educación cooperativa que impartió se tejieron instituciones solidarios que hoy siguen brindando bienestar social a las comunidades. “En el mundo del trabajo no importan los distingos de raza, de religión, de nacionalidad ni de idioma, los cooperativistas reales, nos tratamos como hermanos en cualquier lugar del mundo” Francisco Luis Jiménez.

Falleció a los 106 años de vida, en el ciudad de Medellín, en los cual siempre afirmó “existe otra vía! La estructura social de un hombre cooperador, para que todos logremos, un pueblo cooperativo. Para que este logre un país, unos países, un mundo cooperativista”. Siempre encontró en el cooperativismo la vía para forjar un mundo mejor, insistió en la cooperación, en la ayuda mutua, valores indispensables para un cooperativista. Todos somos cooperativistas, no solo, los que suscriben un contrato con alguna cooperativa. Todos le aportamos al movimiento cooperativo; desde nuestras acciones, cuando apoyamos al vecino, cuando cuidamos el medio ambiente, cuando apoyamos las causas nobles y buenas.

En algunas de las tantas entrevistas que concedió Francisco Luis Jiménez, le preguntaban sobre el secreto para llegar a la edad que tuvo, a lo que siempre respondió. “tengo para decirle que al respecto sólo cuento con una idea: que se trata de la respuesta que la vida le da al deber cumplido”. La vida le devolvió con creces todos sus aportes a la construcción de un mundo más justo y equitativo, legado que sigue vivo y que lo siguen profesando sus hijas: Las cooperativas.
“nunca administre ningún rencor. Recomiendo no hacerlo. Por eso es por lo cual he podido triunfar.” El Dr. Jiménez aportó a la consolidación de un movimiento y me atrevo a decir, al leer sus memorias, que más allá de un movimiento nos enseñó a vivir mejor, a construir una sociedad y un mundo mejor.

Los homenajes que recibió en vida fueron innumerables, las condecoraciones que lo acompañaron son incontables, entre los más destacados están: en dos ocasiones recibió la cruz de Boyacá, otorgada por la presidencia de la república; Premio Pioneros de Rochdale de la ACI, 2003. Reconocimiento por su aporte y consolidación al movimiento cooperativo, Premios El Colombiano Ejemplar entregados 2007, ganadores del 2006. Mención especial en ECONOMÍA. Avenida Francisco Luis Jiménez en Madrid, homenaje de un grupo de cooperativistas Españoles.

Fue conocido como “el inca”, apodo ganado por su figura física; fue un hombre que medía un metro con noventa centímetros, delgado, de porte elegante, peli lacio, color de piel trigueño. Un hombre que se caracterizó por buscar soluciones y alternativas, que se ocupó por mejor la calidad de vida de la sociedad, un líder que como dice el eslogan del cooperativismo “todos para uno, uno para todos” aprendió a trabajar en equipo para lograr un bien común. “Si algo genera vida, es tener deberes cumplidos. No pesares” recalcaba. Tuvo la estatura de su grandeza, las canas de la sabiduría, su rostro reflejó la bondad de su corazón, su sonrisa expresó la satisfacción del deber cumplido y su mirada el carisma de un gran ser humano.

Sus amigos dijeron de él, hace poco, que "ningún calificativo ni título le queda grande: el de abogado, el de humanista, el de pensador o sociólogo, ni mucho menos, el de cooperativista".

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