En Granada fabricamos la felicidad. Javier López, un emprendedor aguerrido.

04 Mar 2019
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En Granada fabricamos la felicidad. Javier López, un emprendedor aguerrido.

Mi mayor sueño es crecer mucho a nivel personal y empresarial, expresa Javier López, un granadino que la violencia lo obligo a abandonar la tranquilidad de su finca en el 2002 y buscar nuevos horizontes, “el primer lugar donde llegue fue a Granada, de ahí me fui para Medellín, y luego a Bogotá, de allí retorné acá”.

Javi, como es conocido, con su bigote particular, estatura media, ojos color miel, todos los días se levantaba pensando en una idea que le diera empleo a él y a sus paisanos, “hasta que un día se me ocurrió crear una fábrica de balones y así generar trabajo, ya que en el municipio hay muy pocas oportunidades laborales, y acá es muy bueno para vivir, muy tranquilo”.

 Y no solo para las personas que pudieran ir de tiempo completo a la fábrica, sino también para aquellos que quisieran trabajar desde sus casas así fuera 2 o 3 horitas, “yo quería que las personas del campo también pudieran armar balones desde la comodidad, tranquilidad de sus fincas y así no se tuvieran que ir para las ciudades por falta de trabajo y así aportar a la economía de sus casas”.

Para él, lo más primordial es estar ocupado en la fábrica de balones, ya que de él dependen varios procesos iniciales que hacen posible que sus trabajadores puedan culminar la fabricación del balón, expresa que no le queda mucho tiempo libre, “soy muy ocupado acá en la fábrica, ya en la noche soy proyectándome para el otro día”.

Con una mirada perdida al infinito, como si se devolviera a experiencias pasadas, expresa “no soy una persona de pensar en un futuro, porque el futuro solo lo tiene Dios, yo voy pensando que debo hacer ya, porque muchas veces pensamos en un futuro muy lejano y no alcanzamos a llegar allá, más que todo vivo de la realidad.

Al igual que el futuro no parece preocuparlo, su niñez parece haberse quedado en el olvido, “de mi infancia de pronto… qué… no, yo no nunca me acuerdo de los tiempos pasados, yo siempre vivo en el presente”.

Cuando se le pregunta sí le gustan los animales, se le iluminan los ojos de la felicidad, “tengo una hija, se llama Manchis López y Cuper, que todavía no tiene papá, estamos buscando quien lo adopte”, se refiere a sus mascotas, por los que siente un amor incondicional, son parte de su familia.

Para él, más que un compromiso, es un hábito brindarles protección y cariño a los animales, “son seres que sienten hambre y como yo tuve muchas oportunidades que la gente me dio, también hay que darles la oportunidad a los animalitos que ellos tengan un bienestar, darles droguita, comidita, “este amor lo comparto con mi esposa, entre los dos le damos más amor a los animalitos”.

Haciendo énfasis en el presente, que es lo que lo cautiva a vivir, “soy contento compartiendo con mi esposa, mi hija Manchis, y cubrirles las necesidades a muchas personas que lo necesitan, yo soy muy feliz cuando una persona me dice, ve Javi necesito esto y yo poderle ayudar”.

Para él, hacer balones, significa futuro, proyectos, anhelos para los niños, “porque muchas veces usted ve un balón en la calle y ahí ve 8, 10 niños, va a un coliseo y lo encuentra lleno de muchas personas jugando, con qué… con un balón, y es muy satisfactorio hacer con lo que esos niños sienten tanta felicidad y saber que además está aportando económicamente a esas personas”.

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