×

Advertencia

JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 62


Violencia intrafamiliar, un drama para toda la vida Featured

08 Ago 2017
20 times
Violencia intrafamiliar, un drama para toda la vida

Fotos: Google

La violencia intrafamiliar es un drama que está más presente en nuestra sociedad de lo que se cree.  De enero a marzo de 2017  se presentaron  18.180 casos de violencia intrafamiliar en nuestro país,  de esta cifra,  4.329 casos fueron  violencia contra hombres y 13.851 fueron violencia contra la mujer,  según cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses.  

Para abordar la problemática de la violencia intrafamiliar en nuestro municipio, se debe empezar por entender qué es la violencia, que según la Organización Mundial de la salud: “La violencia es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad que tiene como consecuencia o es muy probable que tenga como consecuencia un traumatismo, daños psicológicos, problemas de desarrollo o la muerte”.

En ese sentido,  la violencia intrafamiliar es aquella fuerza física o amenazas que se ejercen contra algún miembro de la familia ya sea el padre, la madre, el hijo, el hermano, el tío, el sobrino o el abuelo, actos que se dan en una unidad doméstica y que tienen una consecuencia física o psicológica en aquella persona que es agredida.

Este tipo de violencia se considera una violación a los derechos humanos y se manifiesta con el maltrato físico, sexual, psicológico o emocional;  y en el ámbito familiar también se da la violencia por razones económicas o materiales,  el abandono y la negligencia, cuando los proveedores económicos no cumplen con las necesidades básicas del hogar.

La violencia intrafamiliar se considera un delito en Colombia según la Ley 294 modificada por la Ley 575 de 2000, que contiene: “Toda  persona  que  dentro  de  su  contexto  familiar  sea  víctima  de  daño  físico  o  síquico,  amenaza,  agravio,  ofensa  o  cualquier  otra  forma  de  agresión  por  parte de otro miembro del grupo familiar, podrá pedir, sin perjuicio de las denuncias penales  a  que  hubiere  lugar,  al  Comisario  de  familia  del  lugar  donde  ocurrieren  los  hechos y a falta de este al Juez Civil Municipal o promiscuo municipal, una medida de protección inmediata que ponga fin a la violencia, maltrato o agresión o evite que esta se realice cuando fuere inminente”.

Al interior de una familia hay cierto prototipo de personas que tienden a  ser más vulnerables a sufrir de la violencia intrafamiliar; como es el caso de las mujeres, los niños y los adultos mayores ya que por sus condiciones físicas, pueden no tener la suficiente fuerza para defenderse en el momento en que son agredidos por otra persona.

Como se ha mencionado anteriormente,  los actos de violencia aparte de los síntomas físicos como golpes y moretones, traen consecuencias psicológicas, Claudia  Alzate Psicóloga de la Comisaría de Familia de Granada, explica: “Las mujeres que sufren de violencia intrafamiliar tienden a ser sumisas, tienen heridas profundas en su autoestima en su amor a sí mismas, son mujeres dependientes afectiva y económicamente”.

Es fundamental profundizar en este aspecto, pues tal y como lo menciona la psicóloga, las mujeres que son violentadas se cargan de mensajes negativos contra ellas mismas, interiorizan las palabras de su victimario: “¡USTED NO SIRVE PARA NADA!, ¡NO OPINE, QUE USTED SOLO ESTÁ PARA QUE HAGA EL OFICIO!, ¡LA MATO SI LA LLEGO A VER CON OTRO!” Todas estas expresiones son cotidianas en un ambiente de maltrato, que contribuye a que la mujer pierda la valía en sí misma, que se considere un objeto más de su casa y que no encuentre paz cuando está acompañada de los miembros de su familia.

****************************

“Yo me fui a vivir con él cuando tenía como 15 años, mis padres habían muerto y él me ofreció irme para la finca de él, yo acepté, pero no sabía lo que me esperaba. Él era un hombre supremamente machista, me mantenía en la casa encerrada yo no tenía amistades, si tenía una amiga de una me tachaba de lesbiana y que esa amiga era mi moza o si miraba a un hombre a si fuera un niño de 10 años me golpeaba. Él jamás me daba ropa porque decía que si me arreglaba era para ir a buscar a otro, mi vida era un total encierro y una completa angustia, todo era motivo para pegarme, si no le servía la comida a tiempo, si el niño se aporreaba, la situación era tan complicada que él hasta dormía con un cuchillo debajo de su almohada.

Como yo no tenía ni mamá, ni papá, ni amigas, no contaba con nadie;  eso me hacía más vulnerable para que él me tratara como quisiera, me inculcó mucho miedo,  me hacía sentir que si yo lo dejaba yo no valía nada y no podría sobrevivir estando lejos de él.  Viví con él nueve años, nunca lo denuncié por miedo, porque me amenazaba que si yo lo dejaba él me iba a perseguir.

Lo único que me impulsó a dejarlo fue mi hijo, yo no quería que creciera en un ambiente así,  además, cuando mi hijo tenía tres años me dijo que cuando él creciera mataba al papá, entonces no pude con eso y tomé la fuerza y el valor para dejarlo y en ese momento él estaba enredado con otra mujer, entonces no me buscó.

No me pareció adecuado que mi hijo creciera con odio por su padre, así que le decía que mis problemas  con el papá, eran de nosotros y que nadan tenían que ver con él.  Cuando lo dejé un hermano que hacía muchos años no veía me ayudo y poco a poco logré salir adelante, pero agradezco mucho a Dios por mi hijo, porque él fue ese ángel que me permitió salir de esa horrible vida que yo llevaba”

Relata María quien actualmente tiene 47 años.

****************************

 

Por otro lado, Alzate advierte: “Los niños que viven en un contexto de violencia intrafamiliar se pueden diagnosticar con trastornos de oposición desafiantes, es decir que no acatan la norma y la autoridad,  son niños que pueden robar, que tienen déficit de atención,  son niños supremamente ansiosos y también pueden presentar rasgos depresivos”. 

La familia es el núcleo de la sociedad, cuando el niño nace y se está desarrollando todo lo que aprende lo hace por imitación y como su contacto más cercano con el mundo es su familia; los niños aprenden según ese contexto familiar. En un ambiente de violencia intrafamiliar los niños naturalizan los actos violentos, es lo que aprenden, crecen creyendo que la violencia es la forma como se deben hacer las cosas. Por ello, los niños que son maltratados y violentados,   posteriormente van a replicar estos actos violentos en diversos contextos como la escuela, los parques entre otros.  También, por las mismas consecuencias psicológicas a las que conlleva el maltrato, cuando estos niños sean adultos, posiblemente elijan una pareja que los agreda, por lo que se convierte en una cadena de violencia.

En este sentido, también cabe mencionar que cuando un niño ve que su padre agrede a su madre;  internamente, en el niño, se genera un conflicto emocional, por un lado ama a ese hombre porque es su padre, pero también germina en él un sentimiento de odio por ese padre  porque ve que agrede y maltrata a otro ser que ama.

****************************

“Tenía dos  o tres años y el recuerdo más latente que tengo de mi infancia era cuando mi papá golpeaba fuertemente a mi mamá. Mi papá  es 25 años mayor que ella, entonces creo que eso influyó mucho para que se diera la agresión, mi mamá una joven inocente de la finca y él un hombre posesivo con la mentalidad de que las mujeres no podían trabajar, que servían  para estar en la casa porque si salían a trabajar se conseguían un amante; aunque  paradójicamente él si le era infiel.

 Recuerdo que él pronunciaba  palabras ofensivas todo el tiempo y mi mamá era como sometida, la imagen que tengo de ella era sentada en la cama angustiada y yo ahí  abrazándole el pie, mi mamá intentaba que no me diera cuenta cuando la golpeaba y me encerraba en la pieza, pero yo lo sentía y  le decía a ella que no se preocupara que cuando yo estuviera grande yo mataba a mi papá y es que uno en ese momento siente impotencia al saber que no se está en el mismo nivel que él, para frenar la agresión.

Ella,  un día decidió dejarlo, dijo que así se tuviera que ir a vivir debajo de un puente conmigo pero no iba a permitir que eso siguiera ocurriendo.   Hoy en día la admiro porque es muy fuerte y jamás me inculcó rencor por mi papá; él se arrepintió de todo el daño que le hizo y nosotros lo perdonamos, aunque no volvimos a vivir con él”  

Relata Andrés joven de 25 años, hijo de María.

****************************

 

En el municipio de Granada, según cifras de la Comisaría de Familia, en el año 2016 se presentaron 16 casos de violencia intrafamiliar de los cuales,  dos fueron agresiones a hombres y 14 a mujeres y de enero a julio de 2017 van cinco denuncias de las cuales tres son agresiones a hombres y dos a mujeres;  vale hacer la salvedad de que por ser un tema que involucra nexos  familiares, la gente tiende a no denunciar.  Lina Castaño Comisaria de Familia de Granada es enfática al decir: “La violencia intrafamiliar es un delito, en Granada hay personas con penas privativas de la libertad al ser acusados de violencia intrafamiliar. No se puede permitir que por el hecho de que sean familia haya agresión”.

Las personas externas pueden denunciar, si una persona escucha gritos puede contribuir a que no haya daño mayor dando aviso a la policía. Si la víctima no denuncia ni testifica,   pero hay golpes,  la comisaría puede enviar a la “víctima” a un reconocimiento médico, donde certifiquen si se dio o no el maltrato y de ser positivo, continuar con el procedimiento legal.

En el caso del municipio de Granada, las personas que sean víctimas de violencia intrafamiliar pueden acercarse a denunciar su caso en la Inspección de Policía o en la Comisaría de Familia. Desde la Inspección de policía de adelantan los trámites para judicializar el caso mientras que en la Comisaría de Familia se busca la medida de protección para la persona víctima. Después de que la víctima haga su denuncia, se acude al Instituto de  Medicina Legal y Ciencias Forenses para constatar rastros de los golpes en caso de violencia física o para constatar traumas en caso de violencia psicológica o verbal y si se comprueba el maltrato, se remite el caso a la fiscalía para que investigue y dé las determinaciones pertinentes.

Generalmente, las víctimas de  violencia intrafamiliar tienen temor a denunciar porque no quieren ver a algún miembro de su familia en la cárcel o en problemas legales, pero esta es la única manera de terminar con la cadena de maltrato, dándole al victimario una lección de que debe tolerar y respetar al otro. 

Todos podemos ayudar para que esta triste realidad colombiana cambie y así evitar futuros casos como el vivido en Tolima con la niña Sarita, de tres años quien fue presuntamente violada y torturada por sus padrinos, un caso que conmocionó al país, pero que todavía estamos lejos de remediar, puesto que a diario se presentan más casos de violencia intrafamiliar que generan traumatismos para toda la vida.

 

** Testimonios reales, pero se omiten los nombres originales.

Somos la ventana abierta de Granada para el mundo
Encuentre aquí información sobre nuestro municipio