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Los retos que nos impone la pavimentación de la vía Granada - San Carlos

12 Ago 2015
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Por: Didier Giraldo Hernández.

Todos estamos muy alegres frente a la noticia de que la vía Granada – San Carlos será al fin pavimentada. Y no es para menos. Tal vez sea uno de los hechos más trascendentales para Granada en la primera mitad de este siglo. Podemos estar seguros que la pavimentación de esta vía marcará un nuevo rumbo y dinamismo en el desarrollo social y económico de nuestro municipio, además de generarnos muchas oportunidades que debemos saber aprovechar.

Pero no creamos que todo es color de rosa. Me correspondió en esta ocasión presentar ante ustedes un análisis de algunos de los retos, dificultades y situaciones adversas que tendrá que enfrentar nuestro municipio ante la inminente pavimentación de esta vía. Ustedes juzgarán lo acertado o desacertado de esta visión que me dispongo a presentarles.

Congestión Vehicular: No es difícil imaginar que en pocos años estará asentada una gran urbe en el Valle de San Nicolás con Rionegro como eje central, tal vez mayor que el área metropolitana de Medellín, o al menos similar. Con la pavimentación de la vía Granada – San Carlos, además de las inmejorables condiciones climáticas, hídricas, topográficas, etc, que presentan estos dos municipios, San Carlos y Granada quedarán convertidos en uno de los mejores destinos turísticos del Departamento de Antioquia, con esta gran urbe localizada a una hora de distancia y volcada a disfrutar de dichos atractivos turísticos. Si sumamos a ello el recorte en el tiempo de recorrido entre Medellín y San Carlos debido a la pavimentación de la vía, lo que estimulará los viajes a este municipio, además del exponencial aumento del parque automotor año tras año, nos quedará el panorama de un Municipio de Granada como vía de paso, soportando un gran tráfico vehicular y una congestión para la cual no están preparadas nuestras vías. Desde ya se nota congestión en La Variante en fines de semana feriados, lo que demuestra que esto es una angustiosa realidad. Triste ver nuestro pueblo atestado de vehículos, pero no escaparemos a esta situación.

La primera solución que se ocurre es construir una verdadera variante que rodee el caso urbano del municipio y desvíe el tráfico vehicular. Pero esto también puede hacer que los vehículos pasen de largo sin detenerse en nuestro municipio y la idea sería que lo hicieran para dinamizar la economía local. Esta variante solamente beneficiaría a algunos emprendedores con suficiente capacidad económica para construir estaderos y paraderos para los vehículos. De esta manera, Granada soporta el tráfico vehicular en sus vías pero económicamente se beneficiarían muy pocos. Habría que buscar una estrategia para socializar mucho más el ingreso económico derivado del tráfico vehicular y la actividad turística.

Una alternativa al menos en una primera etapa (pues construir una variante será finalmente ineludible) sería dejar la actual vía de paso hacia San Carlos en un solo sentido (de ida), construyendo parquímetros en la variante y en la plazoleta del Templo Parroquial de manera que se posibilite la parada vehicular. Ello implica contar con un parqueadero adecuado para los vehículos locales y para los que se quedan acá. El tráfico de vuelta habría que desviarlo por la carrera Giraldo (por debajo de la piscina) hasta la Plaza Principal (habría que adecuar algunos tramos), construir

parquímetros allí para posibilitar la parada vehicular y recuperar de esta manera la actividad económica y social de la Plaza. Habría que construir entonces una vía de salida por la fábrica de balones que cruce por debajo de la pesebrera y que desemboque a la vía principal más arriba del colegio.

Parece una propuesta utópica, pero lo cierto es que debemos comenzar a pensar seriamente en alternativas para adecuar nuestro municipio al gran tráfico vehicular que se nos viene encima.

Controles de tránsito:Esta no es una situación adversa por sí misma, pero sí que lo es en nuestro municipio por la reticencia de la comunidad en general y por las costumbres históricas en materia de transporte especialmente desde las zonas rurales. Con la vía Granada – San Carlos pavimentada se aumentará el tráfico vehicular y la velocidad de circulación sobre este eje y sobre la vía a El Santuario, además del previsible aumento de los accidentes de tránsito. En este sentido se vuelve demasiado peligroso seguir permitiendo sobre estas vías la circulación de vehículos con pasajeros por fuera de la carrocería (colgados, en capasete, en el platón de camionetas, en camiones, etc) y de motocicletas sin el uso del casco. Será ineludible la necesidad de contar con autoridades de tránsito que controlen tanto la zona urbana como rural para atender las necesidades del alto tráfico vehicular. Además, será imprescindible la reorganización del sistema de transporte del municipio de manera que se adecúe a las normas vigentes y permita el transporte de personas, mercancías y carga con la mayor seguridad posible.

Lucha por la tenencia de la tierra: La pavimentación valorizará enormemente las fajas de terreno ubicadas en el área de influencia de la vía y la disparada en la actividad turística generará un frenesí por lotes de terreno para ubicar estaderos, fincas de veraneo, hoteles, proyectos turísticos, entre otros. Todos estos factores desembocarán en una enorme presión sobre los campesinos locales con el fin de que vendan sus tierras, las cuales dejarán su vocación agrícola para convertirse en fincas de descanso, inútiles la mayor parte de los días del año. No alcanzamos a dimensionar en este momento los precios tan altos que alcanzarán las tierras en inmediaciones de la vía. En este sentido los granadinos tenemos que decidir si queremos conservar la tierra a pesar de todo el dinero que nos ofrezcan; debemos decidir si seguimos siendo propietarios de fincas agrícolas, o si vendemos nuestra tierra para pasar a ser mayordomos de las fincas de veraneo. Igualmente se disparará el fenómeno de acaparamiento de tierras, el cual ya se está viendo en algunas zonas del municipio, con la consecuencia de que toda una vereda o hasta más será de un solo propietario, cambiando familias, niños y propietarios por vacas, caballos, potreros, algunos cultivos intensivos y jornaleros. Desaparecerán veredas para convertirse en grandes fincas con un solo dueño el cual ni siquiera residirá en la zona. No estamos acostumbrados a esto en nuestro municipio que se ha caracterizado porque la tierra esté en propiedad de muchas personas. Sin lugar a dudas esta situación generará cambios significativos en el orden social, político, administrativo y económico del municipio.

Sobre explotación de los recursos naturales: No es un secreto que la zonas en las cuales se han construido y mejorado las vías de acceso, quedan también altamente vulnerables a la sobre explotación de sus recursos naturales por la facilidad para la

entrada de equipos y la extracción y transporte de los recursos. La codicia por las tierras y la madera puede hacer que desaparezcan las extensiones de bosques que tenemos, destruyendo el hábitat natural de muchas especies de animales y haciendo desaparecer buena parte de la flora y la fauna nativas de la zona; puede esperarse igualmente un incremento en la minería ilegal especialmente en la cuenca del río Calderas, lo mismo que de la minería legal a expensas de las concesiones que se le pueden otorgar a las multinacionales para la extracción minera entre los municipios de Granada, San Carlos, San Luis, San Francisco y Cocorná. Ya se sabe que esta zona es rica en diversos minerales. Así mismo, el sector de la construcción en el pujante Valle de San Nicolás requerirá de enormes cantidades de maderas, arenas, gravas y materiales de cantera que podrían ser extraídas en buena parte de nuestro municipio.

Cambios en la vocación económica del municipio: La pavimentación de la vía será una gran oportunidad para generar empleo y programas de emprendimiento aprovechando las fuentes de recursos que generan el turismo y el tráfico de personas y mercancías sobre la vía. Pero ello mismo nos impone el reto de no perder nuestra identidad cultural y de no caer en la trampa en la que cayeron municipios vecinos que se transformaron y se pensaron casi que exclusivamente para los turistas olvidándose de sus propios habitantes. Si bien el turismo es una buena oportunidad de progreso no deberíamos dejar de ser quienes somos para comenzar a ser lo que los turistas quieren que seamos, con tal de venderles más y a mejores precios. No podemos dejar de ser propietarios con una actividad económica y social propias para convertirnos en administradores, mayordomos y seres serviles de cabeza baja y delantal puesto ante el turismo y ante los propietarios de las que antes habrían sido nuestras tierras. Hay que ofrecer también y obviamente servicios turísticos con altura y calidad pero sin permitir que se nos vulnere la dignidad social y municipal, manteniendo nuestro propio rumbo y sin dejar perder la vocación económica e histórica propia de nuestro municipio.

Seguramente nuestro municipio lentamente se irá llenando de fincas de veraneo, estaderos, restaurantes, paraderos, bares, discotecas, centros comerciales, entre otros, los cuales estarán pensados para atender la demanda de los visitantes. Pero habrá que conciliar esto con nuestra histórica actividad económica: la agricultura y el comercio. Nuestro municipio se irá transformado y así tiene que ser porque nada es estático, pero debemos encontrar en nuestras raíces las bases que nos permitan construir el nuevo Granada sin dejarnos arrasar por los factores exógenos que nos llegan por esta pavimentada vía, que vienen de cierta manera a aportar pero mayormente a exigir, solicitar, dominar, imponer y transformar según sus propios intereses y necesidades.

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