Historias tan parecidas a la realidad

Por: Jeison A. Giraldo

Twitter: @pacho_carlos

A diario nos enfrentamos a historias, sucesos o anécdotas locas que nos han ocurrido a nosotros o a algunos de nuestros amigos. Son tan divertidas que no necesitamos escribirlas en un diario de campo, sino que las recordamos y siempre estarán en nuestra memoria,  son las que uno cuanta cuando esta con los amigos para que sea más agradable la charla. A continuación les presento esta, una colección que con mucho juicio y paciencia he venido plasmando durante ya varios meses.

 

-         Estábamos en el atrio sentados, entonces llego la primera víctima y nos contó que llamo a una tienda donde vendían cosas para las motos. Este pidió un neumático y le dijeron que sí tenían, cuando pidió que se lo vendieran le respondieron que primero lo tenía que mandar a traer “Lo encargue y fui a que me lo vendieran, dijeron que valía $62.000  y cuando le iba a pagar dijeron que ya lo habían vendido”.

-         “Pleno 24 de diciembre, estábamos en un almacén en el centro de Medellin, un parcero quería comprarse una camisa para estrenar en esta temporada de fin de año. Estuvimos por ahí una hora en ese almacén, él se media y se medía camisas, yo creo que ya tenía estresado al tendero porque pedía una, después otra y eso era así. Hasta que por fin como que encontró una que medio le gusto y que pena, le va diciendo al man que nos estaba atendiendo que tenía que ir a que le prestaran la plata”.

-         Recuerdo en mi época de escuela a un compañero que le decíamos “Bombillin” y una vez el profesor le dijo “cabezón”.

-         Ahora que hablo de cabezones: Cuando apenas estaba comenzando a llegar la señal de celular a Granada, vimos los famosos “Motorolas” y por cariño le decíamos a una compañera en el colegio así, los primero días se aguantó hasta que un día se enojó con todos y comenzó a echar madres. Uno de los  “gamines” por hacerle dar más rabia dijo: “Contesten, contesten”.

-         Me fui con los amigos para una discoteca en la ciudad, entre ellos estaba uno ya entrado en edad. Uno de los que estaba con nosotros, fue y se hizo amigo de una de las mujeres que habían allá y después regresó y nos presentó a todos. Decía que ellos eran familiares; entre ellos están primos y hermanos “improvisados”, cuando llegó donde el más viejito, dijo que era el abuelo.

-         Estábamos en clase de ciencias, el profesor me sacó al tablero, no recuerdo muy bien que era lo que tenía que hacer, lo cierto es que yo escribí vaca con b, y el profesor mirándome me dijo: “No sé mucho de ortografía, pero hasta donde yo tengo entendido, vaca no se escribe con b” yo le conteste: es que esta vaca, no come pasto.

-         Toda la misa me la pasé comiendo chicle, y lo boté cuando iba a comulgar.

-         A un amigo la mamá le compro unas pastillas disque “Para dejar de tomar aguardiente”, y se las tenía que tomar con una cerveza. Más charro, porque a los días lo vi por allá tirado en la borrachera, lleno de envidia y desesperado le pregunte que donde era que vendían las pastillitas.

-         Fuimos a darle serenata a la ex de un parcero, eran ya como las 7 de la mañana, la gente estaba pasando para misa, en esas pasó un monito y dije: Ve, salió el sol, y nos pusimos a cantar la canción de Don Omar.

Luego vendrán más. En estas anécdotas, están reflejados muchos de mis amigos. Seguiré pendiente por si uno de ustedes, amigos lectores, tienen más por ahí guardadas. También hay una que otra personal y todavía me rio de ellas, porque como dicen por ahí: el que no se ríe de sí mismo, perdió la seriedad.

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